SI el poema no nace, pero es real tu vida,
eres su encarnación.
Habitas
en su sombra inconquistable.
Te acompaña
diamante incumplido.

en la voz del autor


.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .


VENGO de un reino extraño,
vengo de una isla iluminada,
vengo de los ojos de una mujer.
Desciendo por el día pesadamente.
Música perdida me acompaña.

Una pupila cargadora de frutas
se adentra en lo que ve.

Mi fortaleza,
mi última línea,
mi frontera con el vacío
ha caído hoy.





.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .


AÑOS
de enterrar
cartillas,
himnos,
celdas,
anulando
el militante extravío
en un abandono
del que trata de emerger
un hombre
sin cargas.

A prueba de espejismos.

EL exilado deplora las patrias. Rehuye divisiones. Se encamina
hacia el instante. Comienza a ver. Cuanto lo rodea recobra su
fuerza. Las cosas se avivan de día en día. Se adhiere a su cuerpo
buscando el molde antiguo. Se reconoce enigma. Despide la irrealidad.

Ve su cara en el estanque y la olvida.





.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .


I
TRISTES ANALES horadan las costas.
Días torturados en medio de una ebriedad.
Encantamiento que cubre una zozobra.
Me prolongo por veredas sangrantes como dilatado
resto de legión.

II
Me entrego a estas arenas donde el brillo rescata.
Aquí soy. Sin pensar.

III
Dones.
Lentos navíos sobre las aguas bruñidas.
Senderos que se esconden en el verdor.
Bungalows, y el acuerdo en la noche que nos
transporta

IV
Verdes ilesos.
¿Sobrevive aquí el hondo designio?

V
En esta playa no me pregunto quién soy ni dudo
ni ando a tientas.
Claras potestades imperan aquí, ahuyentan ráfagas
de aniquilación aúnan, lo roto.
Inician.

[t] inglés
.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .

[+] impresión

© Rafael Cadenas