Conjunto residencial

Aquí se vuelve a oír el viento.
Pasa entre los edificios, mece
los pinos, hiela el autocine.
Morador de ninguna parte,
no puedo decirte: Sé tú, fiero espíritu,
mi espíritu.
Sólo hay una espera
en la noche,
pero nadie tiene el ímpetu para hablarte
como en los tiempos del entusiasmo.
Eres lo que eres, una voz solitaria
que resuena en los aledaños de las ciudades.
Las palabras que te dirigían también pasaron
como las alucinantes hojas.
Éste es otro mundo, no hay dirección.
El viento, cuando azota,
golpear en el caos.





.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .

Rubens

El lazo conyugal
puede ser
frenesí de la sangre.

El pintor da las gracias a Helena Fourment
más allá de la vida
por revelarle
este júbilo.

Ella, la iniciadora, aparece en los cuadros
como la vieron los ojos saciados de la atención.

Si miramos bien
veremos el retrato de su primera esposa
castigado por una sequedad;
pero el de Helena, en cambio,
irrumpe como un deseo
desde la tela.

Santifiquemos este lecho
donde la vena pagana encontró carne reverente





.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .


En el ara de la guerra
                        Acoge la magnificencia de este día.
                               No se repetirá.
                                                                                  R.I.
La Rosa polaca,
brasa a destiempo,
apagada en la calle,
lanzada al río,
extinguida,
tan temprano
entre los infatuados varones
socialistas,
despunta
de nuevo
esta noche
en un pequeño cine
de Somerville.

[t] inglés
.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .   .

[+] impresión

© Rafael Cadenas